Modica
es hoy en día una próspera ciudad con una población
de casi 50.000 habitantes, que pertenece a la provincia de Ragusa.
En los siglos décimosexto y décimoséptimo fue
la capital de un potente y próspero condado. La pasada riqueza
e influencia están claramente visibles en su espléndida
arquitectura barroca, notable sea por la amplitud que por los detalles
de sus fachadas y balcones (particularmente encantadores las másquaras
en las ménsulas), así como en el pacato orgullo y
en la amabilidad de sus habitantes, los cuales saben vivir en una
importante “isla en la isla”. Y es algo que podréis
también vosotros apreciar simplemente paseando por sus numerosos
callejones, tan ricos de preciosas construcciones y ambientes. Dejando
el coche en el aparcamiento gratuito de la Avenida “Medaglia
d’ Oro”, no tengáis temor de adentraros en las
callejuelas que llegan hasta el casco histórico, también
por la noche. La gente es muy amable y disponible, siempre dispuesta
a dar preciosas indicaciones.
De
no perder – además de las espléndidas
iglesias barrocas – está aconsejada la visita de:
el Museo Etnográfico al interior del edificio de los “Mercedari”
(9.00 – 13.00), adonde ambientes de casas de campesinos
y tiendas artesanales, fielmente reconstruidas, ofrecerán
un encantador viaje en la vida rural de un tiempo. La iglesia
rupestre de S.Nicoló Inferior, de la primera época
bizantina. Otras destinaciones aconsejadas: (un día entero)
a los mosaicos de la Villa Romana del Casale, apenas a las afueras
de Piazza Armerina (una hora y media desde Modica); el Valle de
los Templos de Agrigento (a poco menos de dos horas); Siracusa
(a poco más de una hora) adonde podréis admirar
el Teatro Griego, la hermosísima Ortigia al mar, y el Museo
Arqueológico Regional Paolo Orsi (visitarlo por primero
porque está casi siempre cerrado por la tarde); medio día
es suficiente para visitar Caltagirone, famosa por sus cerámicas,
y las cercanas ciudades barrocas de Ragusa Ibla (imponente y espléndidamente
restaurada), Noto y Scicli (más pequeñas pero particulares);
en fin las catacumbas de Cava de Ispica, a lo largo de un percurso
de 13 km. por el cual se aconseja una visita guiada (de lengua
inglés solicitándola) que se puede reservar en la
Cooperativa Etnos de Modica (tel. 0932 752747).
Gastronomía – Modica está famosa por el chocolate. Situada al final
de un callejón de la Avenida Umberto I, está la antigua
pastelería Bonajuto donde aún hoy en día viene
preparado según la antigua costumbre Azteca, introducida
en Sicilia por los dominadores españoles del siglo décimosexto.
Entre las especialidades, los “’mpanatigghi”,
pequeños pasteles rellenos de carne triturada y chocolate,
las “liccumie”, una variedad rellena de berenjenas y
chocolate, y algunas “tentaciones” preparadas con almendras
locales y azucar con corteza de limón rallada y vainilla.
Entre los otros productos locales recordamos el queso ragusano,
producido en grandes piezas con forma de ladrillo, la miel, las
galletas de algarrobas, varios vinos a base de “Nero de Avola”,
la variedad de uva más conocida y apreciada de Sicilia (Planeta,
Gulfi, Morgante y aún Avide, Cos, Benante son algunas entre
las tantas, famosas casas productoras), las havas “Cottoia”,
los cítricos locales, utilizados en las preparaciones de
conservas y fruta confitada, y los aceites de oliva, obtenidos por
las variedades locales Verdese, Moresca y Tonda Iblea (particularmente
aconsejados son los aceites del almacera Francesco Flamingo e Cutrera,
así como el Furgentini de la firma Avola Giorgio).
Restaurantes – en Modica encontráis: “La Fattoria delle Torri”
( en la callejuela Napolitano 14; tel. 0932 751286, cerrado el domingo
por la tarde y el lunes) con platos rigurosamente ideados, preparados
y presentados y con los mejores vinos de Sicilia; para las especialidades
de pescado el restaurante “Pesce Azzurro”, en la parte
nueva de la ciudad, barriada Sorda (calle Nazionale 71, tel. 0932
944331, cerrado el domingo – el propietario, un verdadero
mago del pescado, espera poder pronto transferir el local en el
casco histórico, por lo tanto verificar antes de ir); en
Frigintini, a pocos kilómetros de Modica, increiblemente
reconstruido de una antigua almacera, el restaurante “Le Magnolie”,
con una cocina interesante y buena al mismo tiempo, que interpreta
la costumbre; en Ragusa Ibla, cerca de la Catedral, el restaurante
“Il Duomo”, reino del chef Ciccio Sultano, donde al
interno de pequeños ambientes, que un tiempo constituían
una residencia patricia, se sirven especialidades locales revisitadas
con toque de vivacidad.